La guerra en Irán mantuvo cerrado el Estrecho de Ormuz, ese pasillo angosto entre Irán y Omán por donde pasa la mayor parte de petróleo que China compra en Medio Oriente.

Tremenda bronca.

Así que Xi Jinping necesitaba que alguien hablara con Irán. Y solo una persona en el planeta podía hacer esa llamada: Trump.

Dos horas y 15 minutos de reunión entre ambos.

La primera visita de un presidente de EU a China desde 2017.

Y listo, problema resuelto.

¿Qué se llevó cada uno?

  • Xi se llevó lo más urgente: desde el miércoles por la noche, Irán dejó pasar barcos chinos por Ormuz con la bendición de Trump. El crudo fluye.

  • Trump se llevó tres cosas: que China acordase comprar 200 aviones Boeing (su mayor pedido en casi una década), licencias de exportación de carne de res restauradas (llevaban un año vencidas) y la promesa de Xi de que China no le va a pasar armas a Irán.

Un pequeño asterisco: Boeing tiene como 6,800 aviones pendientes de entrega, incluyendo a Qatar y Arabia Saudita. Esto con China se entregaría hasta, cuando menos, 2032. Cuando Trump ya ni esté en el cuadro.

Y todo iba bien. Hasta que se puso raro.

Xi le advirtió a Trump que cualquier roce con Taiwán pone en riesgo toda la relación. Esa advertencia no apareció en el comunicado oficial de EU. Trump salió hablando solo de Boeing.

¿Por qué importa?

Para tu negocio: si Ormuz normaliza el flujo de crudo, el precio del petróleo baja, la inflación global cede y las tasas bajan por todos lados. Menos tensión, menos incertidumbre.

Para tu empresa, si vives del nearshoring: ojo. Si EU y China bajan tensiones, la urgencia de mudar fábricas fuera de China se enfría. No desaparece, pero ya no tiene la misma adrenalina.

Y este es apenas el primer episodio. Xi Jinping ya fue invitado a Casa Blanca en septiembre.

Y eso, para los negocios, es buena noticia: cuando las dos economías más grandes del planeta dejan de pelear, el resto del mundo respira.

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