Llegó el chisme de las reuniones de la semana pasada.
Y lo que está en la mesa es la propuesta más radical desde que el T-MEC entró en vigor en 2020.
Son muchas cosas, así que vamos punto por punto:
Fuentes le dijeron a Reuters que el equipo de Trump le presentó a Marcelo Ebrard en Ciudad de México una idea que reescribe el tratado: que el 82% de cada auto fabricado en Norteamérica sea regional.
Y que el 50% del valor del coche sea fabricado en Estados Unidos. Hoy la regla pide 75% regional, sin obligación de un país en particular.
Y la propuesta no incluye absolutamente nada de Canadá. Es más, Canadá ni está sentada en las negociaciones.
De hecho, Greer, el negociador comercial de Trump, ha sido particularmente evasivo sobre si el T-MEC seguirá siendo trilateral.
¿Por qué importa?
El T-MEC mueve 1.6 billones de dólares al año, la industria automotriz aporta 4.6% del PIB mexicano y el 78% de los autos que se fabrican aquí cruzan a Estados Unidos.
Cualquier cambio en las reglas de origen reordena ese flujo.
Si le vendes autopartes a una armadora: tu cliente tendrá que rehacer su matriz de proveeduría para meter más componente estadounidense. Las piezas asiáticas que hoy entran al T-MEC ya no califican.
Si exportas a Canadá: el 11% de las exportaciones automotrices mexicanas va para allá. Si el tratado se bilateraliza, ese flujo queda bajo aranceles distintos.
Si miras el peso: cada filtración de T-MEC le inyecta volatilidad. Esto va a durar semanas.
Y a Canadá le tocó lo que a todos en alguna oficina: enterarse de la junta importante por WhatsApp.


