El 2 de enero, un sismo de 6.5 sacudió el centro y sur de México; el 3 de enero, el temblor fue geopolítico.
La cronología es de no creerse:
12:15 AM: comienzan ataques aéreos en Venezuela
1:40 AM: Trump confirma que él ordenó los ataques.
3:20 AM: Trump dice que Estados Unidos capturó a Maduro.
6:20 AM: Maduro y su esposa son acusados de narcoterrorismo en Estados Unidos.
11:00 AM: Trump dice que él dirigirá Venezuela hasta que un nuevo gobierno entre en vigor. Acá van las primeras fotos de Maduro ya en EE.UU.
Sí. Suena a guion de película.
¿Lo viste? Todo comenzó a ocho horas del cierre de mercados del viernes, así que este lunes será muy interesante.
El subtexto: Trump lleva meses argumentando que la industria petrolera venezolana existe gracias a Estados Unidos (justificando así la intercepción de buques con crudo). Su lógica apunta a antes de 1976, cuando Venezuela nacionalizó el petróleo.
Antes, la explotación dependía del capital y tecnología estadounidenses.
La conclusión de Trump: Venezuela debe reconstruir su industria petrolera con ayuda de empresas gringas.
El giro: la nueva presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ayudante y respaldo de Maduro, ya dijo que no colaborará con Trump. Acto seguido, el domingo Trump amenazó a Rodríguez.
¿Por qué te afecta?
Gasolina y precios: el mercado suele meter prima de miedo cuando hay caos. Analistas citados por Bloomberg estiman un brinco inicial de uno a tres dólares por barril.
Peso y mercados: más tensión geopolítica = más volatilidad.
Tu chamba: lo sienten primero logística, transporte y manufactura por costos energéticos. Si la oferta no se corta, suele ser más el susto. Ya veremos.
El dato clave: Aunque Venezuela produce apenas el 1% del crudo mundial (por lo que no es un jugador gigante hoy), tiene las reservas probadas más grandes del planeta. Ese es el verdadero juego de expectativas. Esta infografía lo ilustra en corto.
Para ti, feliz lunes: ojalá el precio de tu café sea más estable que el del petróleo.


