O sea, duplicar el precio de todo lo que los europeos le venden a Estados Unidos.
¿Por qué? Porque quiere defender a las tecnológicas de las que aquí hablamos todos los días.
Varios países europeos ya les cobran un impuesto a Google, Meta, Amazon y compañía. No es el IVA que pagas tú. Es un impuesto directo sobre el dinero que esas empresas ingresan con usuarios locales.
¿La lógica? Si ganas con franceses, pagas en Francia. Y no en el paraíso fiscal donde registran las utilidades para casi no pagar.
Y no todos cobran igual:
Francia, Italia y España: 3% de los ingresos digitales gravables.
Reino Unido: 2%.
Austria: 5%, pero solo a la publicidad.
¿Qué cambió? Que ahora la Unión Europea entera coquetea con cobrarlo en bloque. Eso fue lo que prendió a Trump.
Y entonces dijo tajante: el país que cobre ese impuesto se gana 100% de arancel.
¿Cuál? El famosísimo nuevo acuerdo comercial que les tomó más de un año renegociar a Europa y Estados Unidos. Lo habían aprobado apenas el jueves de la semana pasada.
¿Fin del drama? Para nada. Europa contestó de volada y dijo que cada quien regula como le plazca. No lo dijo con esas palabras, pero casi.
¿Y a nosotros qué?
México también cobra a plataformas, pero distinto: 76 mil millones de pesos en 2025.
Y no es un impuesto tech. Eso es IVA que pagas tú e ISR que les retienen a los choferes y anfitriones, no un impuesto a las ganancias.
¿Y por qué México no cobra el impuesto tech de verdad?
No es que no se nos haya ocurrido. En 2018 se metió la iniciativa al Congreso: 3% sobre lo que las plataformas ganan por publicidad, comisiones y la venta de tus datos. Calcadita del modelo europeo. Nunca pasó.
Alguien en Congreso o en Hacienda debe estar viendo atento cómo se resuelve este asunto. Sobre todo antes de sugerir un nuevo impuesto tech.
Moraleja: un acuerdo comercial con Trump puede durar lo que un paraguas de veinte pesos: hasta el primer aguacero.


