Este podría ser el cambio regulatorio más importante del año en cuanto a negocios.
Sheinbaum anunció una iniciativa para implementar un filtro de seguridad nacional a la compra de empresas mexicanas.
¿A quién le toca? No a todos.
Se tendrían que juntar algunas cosas: comprador extranjero que se quede con más del 49% de una empresa de cierto tamaño (todavía no se define) y que esté en algún giro de esta lista:
Infraestructura: energía, transporte, salud, comunicaciones, minería, aeroespacial y defensa.
Tecnologías críticas y de doble uso, o sea que sirven igual para lo civil que para lo militar: inteligencia artificial, robótica, semiconductores, ciberseguridad, cuántica, nuclear, nano y biotecnología.
Insumos: energía, materias primas y seguridad alimentaria.
Datos: almacenamiento, sistemas digitales y acceso a información personal.
¿Quién decide si una compra avanza o no? Hoy ya deciden diez secretarías civiles. Se les sumarían Sedena, Marina y Seguridad Ciudadana y entrarían como invitados sin voto la Fiscalía, el Centro Nacional de Inteligencia, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera.
Imagínate la cantidad de firmas que va a tener ese documento. De miedo.
¿Y si te la brincas? La multa la paga el que vende, no el que compra: hasta 23 millones de pesos por cerrar el trato sin permiso.
Dice gobierno que solo frenará lo estrictamente necesario.
¿Qué significa para ti?
Si trabajas en una empresa mexicana grande: el día que llegue una oferta de fuera, ya no la deciden nada más los dueños.
Si tu empresa busca socio o comprador: en cuanto el extranjero pase del 49%, hay revisión.
Si estás en centros de datos o chips: quedaste en la lista de la defensa nacional. Es el sector que más está jalando las exportaciones.
Si te preocupa el empleo: el dinero que abre plantas nuevas ya venía flojo, y es justo al que le cae el trámite.
Y para los abogados corporativos: acaba de nacer un trámite. Felicidades.
Ojo: es iniciativa, no ley. El Senado apenas arrancó periodo. Y la tarea ya se les está juntando.


