Olvídate de la cigüeña.

En Polanco, Ciudad de México, detrás de un restaurante japonés, hay una clínica de fertilidad con algo único en el mundo.

La startup Conceivable Life Sciences instaló ahí a AURA: un sistema robótico de cinco metros de largo diseñado para hacer todos los pasos de la fecundación in vitro.

¿Cómo funciona este Frankenstein tecnológico?

No usaron equipo médico tradicional. El laboratorio es una mezcla deslumbrante de industrias ajenas:

  • Brazos de cohete: usan los mismos robots que SpaceX utiliza para fabricar naves.

  • Cerebro de Tesla: usan algoritmos de coches autónomos para guiar el esperma hacia el óvulo.

  • El objetivo: convertir un proceso biológico variable en una manufactura perfecta.

Sí, sí, pero ¿por qué robots y no humanos?

Porque los humanos tenemos manos de mantequilla.

Hasta hoy, todo dependía del pulso de un doctor mirando un microscopio. El problema es que incluso el mejor embriólogo del mundo se cansa, le tiembla la mano o tiene un mal día.

El robot no. AURA hace 30 microajustes por segundo a distancias de una milésima de milímetro.

Y los resultados ya están gateando: la máquina ya ayudó a nacer a 19 bebés. Y todo sin pedir vacaciones.

¿Por qué importa?

Porque hoy la fertilidad es un lujo. Un ciclo en EE.UU. cuesta hasta 30,000 dólares. Es medicina para ricos.

La apuesta es crear superlaboratorios industriales para bajar los precios drásticamente y atacar un mercado que pasará de 64,000 millones en 2024 a 126,000 millones de dólares en 2029.

La ironía: para salvar a la humanidad de la crisis de natalidad, tuvimos que sacar a los humanos de la ecuación.

Parece que la única forma de preservar nuestra biología es a través de la industrialización.

Reply

Avatar

or to participate

Puede que también te gusten estos…