El Nasdaq 100 perdió cerca de 5% el viernes. Su peor día desde abril de 2025.

O sea: el peor día del año.

Y no cayó solo. El viernes se vino abajo casi todo:

  • El S&P 500 bajó 2.6% y cortó nueve semanas seguidas de ganancias.

  • El oro se desplomó 3.5% y borró, de un jalón, todo lo que había ganado en 2026.

  • El bitcoin llegó a hundirse debajo de los 60 mil dólares, algo que no pasaba desde 2024.

  • En México, la Bolsa cayó cerca de 2% y el dólar saltó a 17.47 pesos.

¿Pues qué pasó?

Casi todo arranca en un solo lugar: el empleo.

Estados Unidos creó 172 mil plazas en mayo, más del doble de lo esperado. Para la economía, buenísima noticia. Para la bolsa, no.

¿Por qué? Ahí te va, sencillito.

Empleo fuerte significa gente con dinero gastando más. Tanto gasto calienta los precios, o sea, inflación. Y el trabajo de la Reserva Federal (el banco central gringo) es enfriarla subiendo las tasas de interés.

De ahí en adelante es un dominó: una ficha tira a la siguiente.

Tasas altas hacen que los bonos del gobierno (los Cetes de allá) paguen mejor. Si el bono paga más y es más seguro, el inversionista saca su dinero de la bolsa y lo mete ahí. Por eso cae la bolsa.

Siguiente ficha: el dólar se vuelve fuerte porque para comprar esos bonos primero hacen falta dólares, y tanta demanda lo encarece. Por eso el viernes el peso se llevó el trancazo de más del 1%.

Última ficha del juego de dominó: el oro. El refugio de toda la vida no paga intereses, nomás lo guardas y esperas. Como el bono sí paga, adivina a dónde se fue el dinero.

¿Lo viste? Así de grande es cuando los inversionistas esperan que suban o bajen los bonos gringos. Hay mucho dinero involucrado.

¿Por qué importa?

Porque empezamos en un dato de empleo gringo y terminamos en tu peso y en el oro.

Si inviertes: el viernes seguro viste rojo. Si vas a largo plazo, tranquilo, es turbulencia.

Si tienes Afore o algún fondo: tu saldo se encogió esta semana. Buena parte de esa lana vive en las bolsas que cayeron.

Si buscas crédito: ármate de paciencia. Mientras la Fed no baje sus tasas, Banxico tampoco tiene mucho margen para bajar las suyas, y el préstamo sigue caro. El lado bueno: tus Cetes siguen pagando rico.

¿Ves? Estos indicadores son como una bola de cristal de tu bolsillo. El chiste es entenderles.

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