Y con eso, como ya escuchaste hasta el cansancio, México se vuelve el primer país con tres inauguraciones mundialistas.
¿Pero qué significa eso?
Lo verá medio planeta: la FIFA proyecta más de 5,000 millones de espectadores en todo el torneo. No es solo deporte, es la valla publicitaria más grande que existe.
Además, Moody's calcula que la derrama directa por turismo será de 1,030 millones de dólares. Suena enorme, hasta que recuerdas que el turismo mexicano factura 35,000 millones al año: el torneo le suma menos de 3%.
La razón es estructural: de los 104 partidos, México solo recibe 13.
Y hay otra brecha que vale la pena nombrar. Sectur prometió en noviembre 5.5 millones de visitantes. Moody's, a dos días del silbatazo, calculó 768 mil, y de esos, apenas 247 mil extranjeros. Los próximos días dirán quién tuvo razón.
Lo que sí sabemos es cuánto cambió el país entre su primer Mundial (1970) y este. Y si el dato es económico, mejor, porque a los nerds nos encanta.
Según el IMCO:
El PIB per cápita es 22 veces mayor
La escolaridad pasó de 3.4 años a 9.7
Los hijos por mujer cayeron de 6.9 a 1.9
De hecho, en cuanto a mujeres con empleo se pasó del 18% al 46%.
La industria automotriz saltó. En 1970 era el 1.1% del PIB en México y ahora es el 4.5%.
Las exportaciones eran el 7.8% del PIB. Ahora son el 36.2%.
Nomás que también saltó la deuda pública. Del 12% del PIB al 50%.
¿Por qué importa?
Más allá de la pintura morada y las remodelaciones…
Para la economía: la derrama estimada irá entre 3,000 y 6,000 millones de dólares (Banamex, GBM, Monex).
Mucho dinero, sin duda. Pero eso mueve el PIB entre .1% y .3%. Un parpadeo.
Es decir: difícilmente se puede vender al torneo como el rescate de una economía que Banxico ve creciendo 1.1% este año.
Pero eso sí: es un gran mes si rentas cuartos o vendes cervezas. En los partidos de alta audiencia, los pedidos de cerveza a domicilio se disparan hasta 160%.
Si tienes negocio en ciudad sede, junio es tu mes y le echará una mano al consumo interno.
Si llegan tan pocos turistas, pasaría con los Mundiales como con las bodas: la cuenta que pagas es real, pero de los invitados que confirmaron, siempre falta la mitad.


