Nos copiamos la jugada de Trump.
Luego de meses de rumores, el Congreso dio luz verde a una muralla de aranceles para cualquier país con el que no tengamos tratado comercial.
Los números fuertes:
El golpe: 1,463 productos pagarán impuestos extra de entre 20% y 35%.
El alcance: Impacta a 51,910 millones de dólares (8.3% de las compras del país).
Los afectados: 17 sectores clave. Desde tu próximo coche, ropa y zapatos, hasta plástico, electrodomésticos, acero, juguetes y muebles. Acá va el detalle de aranceles a cada sector.
Sí, sí… pero, ¿por qué pasó eso o qué?
La balanza está rota. El gobierno jura que esto es para frenar la competencia desleal asiática y meterle turbo a la industria nacional.
Los números fríos les dan la razón. El déficit con China es brutal. Les compramos 100,000 millones de dólares, pero solo les vendemos 10,000 millones. Básicamente, el barco se estaba hundiendo de un solo lado.
Pero hay un problema. Mucha manufactura mexicana también necesita esos chips, componentes y piezas chinas para funcionar.
Si sus costos suben, adivina quién paga los platos rotos. Exacto: la inflación.
Unos dicen que repuntará, otros que no tanto. Como los aranceles entran en vigor el 1 de enero, no tendremos que esperar mucho para saber la respuesta.
¿Por qué importa?
No solo es el precio en el anaquel; es la geopolítica. China ya había "invitado" a México a reconsiderar, y es poco probable que se quede cruzados de brazos.
Súmale a la lista de ofendidos a Corea del Sur, India, Vietnam, Taiwán y Brasil. Estamos ante un cambio de reglas que sacudirá la relación con Asia y también con Estados Unidos.
Esto parece final de temporada de serie dramática.
El Senado aprobó esto en su último día de sesiones. Con el voto, se despidieron y vuelven hasta febrero.
Básicamente, prendieron un cerillo, lo echaron a la gasolina y se fueron de vacaciones.
La verdad, yo también aspiro a cerrar mi semana con ese nivel de drama y fuga.


