México necesitaba dinero y esta vez decidió buscarlo en Japón.
¿Cómo se pide prestado un país? Vendiendo bonos: inversionistas le entregan dinero al gobierno y México promete pagarles intereses durante varios años y devolverles el monto completo al final.
¿Cuánto pedimos? 282,800 millones de yenes, unos 1,774 millones de dólares, cortesía de 52 inversionistas.
Como esta vez esos bonos se vendieron en Japón y están denominados en yenes, se llaman bonos samurái. Gran nombre, si me preguntan.
¿Y por qué ir hasta allá? Porque en Japón los inversionistas aceptaron prestarle a México cobrando mucho menos interés.
Y la razón es súper simple. Allá están acostumbrados a tasas mucho más bajas que las de México. Incluso el gobierno japonés paga bastante menos interés cuando pide prestado. Así que para un inversionista de ese país, cobrarle 4.46% a México puede sonar bastante bien.
Y México aprovechó esa diferencia.
A tres años pagará 3.16% anual; a diez, 4.46%; y a veinte, 5.49%.
Ahora compáralo con sus bonos gubernamentales en pesos: cerca de 8%, 9.3% y 9.8% para esos mismos plazos.
Además, las tasas quedan fijas desde la firma. Si Japón sube sus tasas después, México no pagará más por estos bonos. Muy listo, eh.
¿Qué significa para ti?
Si ahorras en bonos: las tasas altas en México te benefician. Si le prestas al gobierno en pesos, hoy puedes recibir cerca de 9% a diez años.
Si tu empresa pide crédito: malas noticias. Si hasta el gobierno paga cerca de 9%, una empresa normalmente tendrá que pagar más.
Si vas a pedir una hipoteca o un crédito largo: esto también ayuda a explicar por qué los créditos siguen caros. Las tasas del gobierno sirven como referencia para muchos préstamos.
Si te preocupa el peso: esta deuda tiene un riesgo. México tendrá que pagarla en yenes, así que si el yen sube mucho, la cuenta se encarece.
Y para un japonés: cobrar 4.46% puede sonar muy bien. En Japón están acostumbrado a recibir menos.
No sé. Yo solo quiero que haya un Espresso Matutino versión Samurái.


