-0.1%.
Eso cayó la actividad económica de México en noviembre, año contra año.
Es una cubetada de agua fría porque el INEGI confirmó que la actividad metió reversa justo antes de cerrar el año.
La radiografía (lo bonito y lo feo):
Lo malo es que industria cayó 0.8%. Lo de la manufactura es malito porque bajó 2.2% y la minería no canta mal las rancheras con su caída de 1%. El comercio se desplomó otro 6.7%.
Lo bueno es que la construcción anda fuerte con subidón de 3.7% y el campo también creció. Donde brillamos es en gastar: las compras minoristas subieron casi 4%.
Mucho número, pero… ¿qué significa?
Que tenemos salud. Y que al menos no estamos en recesión técnica.
Pero andamos nadando de a muertito. Y es tendencia grande porque checa los últimos años:
2021: 6.1% (rebote luego de pandemia)
2022: 3.9%
2023: 3.2%
2024: 1.5%
2025 (hasta noviembre, todavía incompleto): 1.2%
¿Por qué importa?
Con estos datos débiles, Banxico tiene todo para ponerse nervioso. Es probable que pausen la bajada de tasas de interés por precaución.
Es decir: los créditos seguirán caros por más tiempo, pero tus inversiones en Cetes o bonos mantendrán rendimientos atractivos.
La decisión se toma el 5 de febrero. Anótalo en la agenda.
En resumen: la industria paró máquinas, pero nosotros seguimos de compras. Básicamente, el país está aplicando la de “me lo merezco”.


