Se alió con Alchemy, una startup de San Francisco que emite tarjetas a nombre de agentes de IA.

No a nombre de un humano. A nombre de un software.

La tirada: tu agente recibe una tarjeta virtual, tú le fijas el tope y las tiendas, y de ahí se va a internet a comprar solito.

¿Cómo funciona?

Los límites son chiquitos: 150 dólares por tarjeta, 200 al día, con identidad verificada antes de comprar y la tarjeta muere a los siete días.

Vaya, hoy sirve para que un agente pague servidores, dominios o la cena. No para amueblar la casa.

La cosa es que Mastercard no está sola. Visa hizo el mismo movimiento con Alchemy este año, así que la mayoría de las tarjetas de crédito ya están dentro.

Todo esto ya funciona en EE.UU.

En México es otra historia.

En abril, Visa les abrió a los bancos de la región un programa para ensayar pagos de agentes; Santander y Scotiabank México ya andan ahí. En junio, Getnet y Mastercard presumieron el primer pago hecho por un agente dentro de México: una empresa cobrándole a otra.

Traducido: la tubería ya se prueba aquí.

Falta lo elemental: quién paga cuando el agente se equivoca. Nuestra regla de cargos no reconocidos está escrita pensando en un ladrón, no en tu asistente. Hace un año esto era ciencia ficción.

¿Qué significa?

Para quien vende en línea: tu próximo cliente puede ser un programa que ni ve tu página, solo compara y paga.

Ojo: Amazon demandó por esto y perdió en agosto: para la corte, quien entra a la tienda es el usuario, no el agente.

Para las tiendas grandes: eBay también empezó a restringir agentes ajenos.

Para tu área de marketing: los agentes no ven anuncios, y 39% de los consumidores que encuestó Adobe ya usó IA para comprar.

Para México: esto entra por pagos de negocio (nube, software, servicios) antes que por tu despensa.

¿Te acuerdas de cuando tus papás te escondían la tarjeta? Bueno, ahora tocará esconderla de la compu.

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