Aleluya.
Después de meses pasados de la raya, la inflación de mayo cerró en 3.94% anual.
Eso la mete de regreso en el rango que tolera Banxico: 3%, más o menos un punto. No pasaba desde hace cinco meses.
O sea: técnicamente, a festejar.
¿Pero de dónde salió ese número? Ahí te va, sencillito.
La caída vino de lo más barato y lo más fácil de que rebote: el puesto de las verduras y el recibo de la luz.
Mira lo que se desplomó en el mes:
Pepino: -31%
Tomate verde: -29%
Limón: -18%
Electricidad: -18%
Gas natural: -8%
Eso es lo volátil. Hoy baja y, al primer golpe de clima o de guerra, regresa.
Aquí está el truco que el titular no te cuenta: hay dos inflaciones.
La del titular mete todo, hasta el pepino y la gasolina. La de fondo (los que saben le dicen subyacente) saca eso tan volátil y deja lo que sí se queda pegado: servicios, rentas, comida fuera de casa.
¿Cuál de las dos mira Banxico? La de fondo. Siempre.
Y esa sigue en 4.19%. Arriba del techo.
Mira lo que subió ahí:
Loncherías y taquerías: +0.51%
Restaurantes: +0.41%
Tortilla: +0.81%
Renta de vivienda: +0.34%
¿Por qué importa?
Como vimos en el tema de la caída de mercados del viernes, estos temas son indicadores del futuro.
Tasa quieta quiere decir dinero caro: se queda en 6.50% hasta cerrar 2026, y quizá todo 2027. Y dinero caro quiere decir que tu crédito no se abarata.
Si tienes negocio: tus costos de servicios y salarios siguen empujando, pero el préstamo para crecer no baja de precio este año.
Si buscas crédito: paciencia. La hipoteca y el de auto siguen caros. El lado bueno: tus Cetes y pagarés no deberían bajar.
Si solo quieres que rinda la quincena: lo que comes en la calle sigue desbocado. Quizás esta es la señal del cielo de que hay que hacer más ensaladas. Hechas en casa, claro.


