Y los quiere ya. La primera prueba va para el próximo año: 2027.
Sonaba a ciencia ficción, pero esto está avanzando tan rápido que el Journal publicó, en exclusiva, que Google está en pláticas con SpaceX.
Espérate. ¿Por qué irse al espacio?
En la Tierra ya no caben más data centers. Bueno, sí caben, pero necesitan permisos, red eléctrica, agua para enfriar, permisos municipales… cosas no necesarias en el espacio.
Suncatcher se llama el proyecto de Google y el primer prototipo se lanza el próximo año. La fabricación de los primeros satélites se hace con ayuda de otra empresa, Planet Labs.
¿Cómo van a llegar esos satélites al espacio? Se necesitan cohetes, claro. Y ahí es donde entra SpaceX. Google tiene 6.1% de SpaceX, ojo ahí.
La duda: ¿realmente funciona?
La Estación Espacial Internacional ya genera electricidad como para alimentar unos 100 chips de IA. Un centro de datos en órbita generaría electricidad para miles de chips de IA cargados en miles de satélites.
Y esos satélites viajarían muy cerca de los polos norte y sur, así que casi siempre tendrían acceso a la energía gigante de ese punto brillante de allá arriba: el Sol.
Todo ese merequetengue para que el data center pueda hacer entrenamiento de tu chatbot de confianza en órbita. Si una IA se entrena allá arriba… ¿eso le hace extraterrestre?
Mira, quita por un momento el lado tech y el lado negocio y sigue siendo maravilloso. La cosa ahora es demostrar que es posible en la práctica. La matemática da, pero todo se ve carísimo de hacer.
¿Por qué importa?
Si inviertes en IA (o en cualquier bolsa gringa), tienes exposición a esto, que es la siguiente frontera en poder de cómputo.
Eso sí: en el corto plazo seguirá el boom de centros de datos en lugares como Querétaro. Así que tranqui.
Pero ojo: esta fe es en parte el motor para un SpaceX que sale a la Bolsa este mismo año.
Y Google está jugando con dos manos. Ese 6.1% que ya tiene en SpaceX significa que cada cohete que pague Suncatcher es, además, plusvalía propia. Nada ingenuo.


