Lo de ayer lo dejó en claro.
Por primera vez en 25 años, cambió su caja de búsqueda.
Y suena banal. Pero no lo es. Google anunció que la caja se hará más grande e interactiva para que la gente haga preguntas largas y suba fotos y videos a las consultas.
Y, como dicen desde Fortune, esto lo deja claro: Google de verdad ahora es una empresa de IA.
El resto de anuncios:
Gemini Spark, un agente persistente que sí ejecuta. Te abre Gmail, edita Docs y se mueve por Chrome. Ah, y trabaja en la nube.
Universal Cart, un carrito de IA que cruza tiendas, compara precios y eventualmente compra solo.
Lentes con audio llegando en otoño, hechos con Samsung, Warby Parker y Gentle Monster. Sin pantalla todavía, pero ya les hablas y te responden. Quieren hacerle competencia a Meta.
Gemini Omni. Un mega modelo que genera video a partir de texto, audio o imagen.
En simple: Google de verdad se acaba de casar con la fiebre IA.
La segunda empresa más valiosa del planeta va a gastar 190 mil millones de dólares en infraestructura este año. En 2022 fueron 31 mil millones. Casi seis veces más en cuatro años.
¿Para qué tanta lana? Para procesar IA a volumen ridículo: los tokens (la unidad básica) pasaron de 480 billones al mes hace un año a 3,200 billones hoy. Casi siete veces.
Y vaya que se usan. Los resúmenes de IA en el buscador llegan a 2,500 millones de personas. La app Gemini ya tiene 900 millones de usuarios mensuales.
¿Por qué importa?
Si tienes negocio digital, ojo: el SEO como lo conocías ya no manda tráfico a tu sitio. El buscador te resume en la primera pantalla y se queda con la sesión.
Si vendes en línea, prepárate para que el comprador sea un agente, no una persona. El carrito compara y elige.
Si miras la bolsa, no fue día bonito: Alphabet cayó 2%. El mercado todavía no traga el ritmo de gasto.
Si la burbuja de la IA revienta, siempre nos queda escribir de a tres palabras en una cajita blanca.
Ah, ya no.


