Y eso significa muchas cosas.
Kia anunció que traerá una línea de producción nueva desde Corea hasta Pesquería, Nuevo León.
Todo para construir su primer coche eléctrico 100% ensamblado en México.
Es una mega inversión de 649 millones de dólares, con 500 empleos este año y 1,500 más hacia 2030.
Y sugiere que a veces los aranceles funcionan, por más polémicos que sean.
Recuerda: un decreto entró en vigor el 1 de enero y subió a 50% el arancel a los autos que llegan de países sin tratado comercial con México. Corea es uno. Antes pagaban 20% en promedio.
Seúl mismo lo alertó: en septiembre de 2025 dijo que el arancel amenazaba a Hyundai y Kia, y que sus empresas ya evaluaban reubicar producción.
Ojo: Kia no dijo que se mudara por el arancel, y ninguna armadora lo diría. Su hermana Hyundai sí lo dijo en voz alta, y le tomó apenas seis meses cambiar de país.
Espérate… ¿y eso no es solo para exportarlo a Estados Unidos y usar México de trampolín?
No. México calcula que un auto hecho aquí paga allá 18.75% en promedio, y uno hecho en Corea paga 15%. Qué te digo. Somos socios del T-MEC y pagamos más.
Traducido: para venderle a Estados Unidos le conviene Corea. Para vendernos a nosotros, Nuevo León.
Matiz: no es el primer eléctrico hecho en México; el Mach-E se arma en Cuautitlán desde 2020. El EV3 arranca el 4 de agosto, se vende aquí y en América Latina, y trae 27% de contenido nacional. Se arma aquí, pero la mayor parte del valor todavía viene de fuera.
Entonces… ¿qué significa?
Para los proveedores mexicanos: las autopartes coreanas también pagan 50%, así que a Kia le conviene comprar aquí.
Para las demás armadoras asiáticas: quedan tres caminos. Pagar el 50%, mudar el país de origen como Hyundai, o venirse a producir aquí.
Para la política arancelaria: siete meses después del decreto, un modelo que se iba a importar va a salir de aquí.
Eso sí, no es varita mágica: recuerda que los autos hechos en China siguieron subiendo hasta 22.8% de las ventas del país en los primeros cinco meses del año. Nos encanta comprarlos.


