Ahora sí es oficial: somos nuevos mejores amigos de Europa.
El nuevo tratado está firmado. ¿Qué no ya había uno? Sí, pero el nuevo está recargado.
Aranceles bajan para más del 90% del comercio bilateral. El café y el plátano se acercan a cero de inmediato.
Lo realmente nuevo: Europa dijo que saldrán dos o tres proyectos de minerales críticos en el primer año. ¿Cuáles? Todavía no sabemos, pero esto claramente es una movida de diversificación.
Ah, esto se puso interesante.
¿Por qué a México? Porque Europa lleva algunos años huyendo de Asia y Rusia en cámara lenta. Pandemia, Ucrania, Ormuz: cada shock le confirmó que necesita socios donde el barco no se le hunda.
Los otros sectores nuevos:
Energía vinculada a centros de datos e inteligencia artificial. La Unión Europea estima que necesitará 3.5 veces más energía hacia 2050 para cumplir sus metas climáticas.
Servicios digitales y comercio electrónico. En el año 2000, de cuando es el pasado tratado, esto ni existía. Me dolió la rodilla de escribir eso.
Farmacéutica y dispositivos médicos con cooperación industrial.
¿Por qué importa?
Si tienes negocio en minería, agroindustria o farma: la inversión europea aterriza en los próximos meses, no en cinco años.
Si trabajas en tech o infraestructura digital: capital europeo entra a centros de datos y energía. Es la otra cara del Plan México.
Para tu empresa en general: la Unión Europea ya pesa 24% de la inversión extranjera directa en México. El comercio bilateral se multiplicó por cuatro desde el año 2000.
La siguiente etapa de esa relación empieza con esta firma. Y a Trump muy probablemente no le guste esto.


