Y a StubHub, Texas ya le puso la mira.
El fiscal de allá le abrió una investigación para ver si engañó a la gente o de plano cobró y nunca entregó.
¿Qué es eso de StubHub?
Piénsalo como un Mercado Libre de entradas: no vende él, solo conecta al que quiere soltar su boleto con el que está desesperado por comprarlo.
StubHub se lavó las manos: dice que la falla fue de la plataforma oficial de la FIFA.
Y sí, funciona en México.
De hecho, desde principios de junio, Profeco ya había señalado a StubHub por nombre, y hasta dijo que analizaba meterles una denuncia penal por venta especulativa: anunciar boletos que ni siquiera están a la venta.
Profeco hasta pidió información al SAT para armar el caso. Eso fue hace un mes.
El contexto mexicano es diferente porque aquí la reventa con sobreprecio o fuera de canales autorizados no está permitida, a diferencia de Estados Unidos y Canadá.
Pero ojo que hasta la propia FIFA le entra. En Estados Unidos y Canadá, donde la reventa es abierta, la FIFA cobra 15% al que vende y otro 15% al que compra: un 30% que se queda ella.
Aquí no hay reventa libre, solo su intercambio oficial, pero también se lleva su parte.
En el caso de StubHub, cuando un vendedor incumple, le cobra una multa de hasta 200%. Al comprador le ofrece boletos de reemplazo o reembolso.
¿Por qué importa?
El Mundial sigue y los reflectores comienzan a estar sobre los negocios de reventa.
En México es relativamente sencillo. Si compraste en reventa, la propia Profeco ya te avisó: ahí no hay garantía ni reembolso. Si el boleto no llega, estás casi solo.
Eso sí, el negocio de fondo mueve millones: en el primer trimestre de 2026 pasaron por StubHub más de 2,000 millones de dólares en ventas brutas de boletos, y hasta lo llevó a cotizar en la bolsa de Nueva York.


