Se nos está poniendo complicada la cosa.
En México sí se reacomodaron horarios a cambio de que Estados Unidos levantara el veto que impedía que aerolíneas mexicanas pudieran abrir rutas y frecuencias nuevas hacia allá desde el AICM y desde el AIFA.
El congelamiento estaba desde hace un año, pero el viernes desapareció.
Y ahora Aeroméxico ya analiza abrir nuevas rutas a Estados Unidos.
No le vendría mal considerando que ayer salieron sus resultados trimestrales y la utilidad cayó 58%, en muy buena parte por el precio de la turbosina, el combustible de los aviones.
¿Qué más pasa en la relación entre México y Estados Unidos?
Mucho.
Ayer mismo, Sheinbaum confirmó que Trump le ha pedido más compras de gas, lo mismito que publicó el Financial Times hace casi dos semanas y que platicamos entonces.
Según un funcionario de Estados Unidos citado por el Financial Times, buscan achicar lo que le vendemos de más. De enero a agosto fueron casi 156,000 millones de dólares.
Y ya le compramos unas tres cuartas partes del gas que usamos, el de la luz y las fábricas.
A empresarios no les desagrada la idea.
El Consejo Coordinador Empresarial propone comprarle más gas, diésel, maíz y hasta el petróleo ligero que piden nuestras refinerías, y vender el nuestro, más pesado, en otros países.
¿Qué significa?
Si tu operación corre con gas: comprarle más nos amarra todavía más a Estados Unidos.
Si exportas acero, aluminio o autos: lo que pide México, bajar aranceles, todavía no tiene fecha.
Para México: la relación comercial y bilateral está tomando rumbos no vistos hasta ahora.
Como toda llamada con tu cliente más grande: cuelgas y ya tienes pendientes nuevos.


