Fuentes anónimas le contaron al Wall Street Journal.
Resulta que todo iba viento en popa y luego Howard Lutnick, el secretario de Comercio de Trump, trabó la mesa negociación.
Recuerda: estaba sobre la mesa bajar el arancel a nuestros autos, acero y aluminio, a cambio de concesiones de México.
Y no es poca cosa: en lo que va del año, casi 2 millones de los coches y camionetas que exportamos se fueron a Estados Unidos. Más de tres de cada cuatro.
Así están esos aranceles:
Autos mexicanos: hasta 25%.
Acero y aluminio: 50%.
Para darte una idea: un coche hecho en Japón o Corea del Sur paga 15% para entrar a Estados Unidos.
Por eso México lleva meses pidiendo un descuento. El argumento: le compramos más piezas a Estados Unidos que esos países.
¿Y por qué se atoró en Lutnick?
Esos aranceles se pusieron por seguridad nacional y los administra su departamento.
Lutnick no quiere un recorte grande. Tampoco quiere bajar el de los productos hechos con esos metales.
Detrás, según el Journal, presiona la industria de allá: las empresas de aluminio avisaron que cualquier recorte les pegaría.
¿Qué significa para ti?
Si le vendes piezas a una armadora: el descuento que haría más competitivo el coche donde van tus piezas sigue sin fecha.
Si exportas productos hechos de acero o aluminio: Lutnick tampoco quiere bajarle el arancel a lo tuyo. Total que no hay forma de negociar.
Para el T-MEC: este acuerdo es la antesala de la plática para renovarlo.
Yo pensaba que lo difícil era convencer a Estados Unidos. Resulta que primero hay que convencer a los que funden el aluminio allá.


