Carlos Slim volvió a ir de compras. Esta vez le compró a la francesa TotalEnergies su parte de un campo petrolero en el Golfo de México.
Suena a nota de energía para especialistas. Es más simple: el hombre más rico de América Latina ya es el mayor socio privado de Pemex, y no deja de crecer.
Para entenderlo hay que ver de dónde viene el hueco.
Pemex está en problemas serios. Debe casi 100,000 millones de dólares, una de las petroleras más endeudadas del planeta. Y su producción se desplomó: en 2004 bombeaba 3.4 millones de barriles diarios, hoy apenas 1.65 millones. Casi la mitad.
El gobierno quiere levantarla, pero no le alcanza el dinero. Así que dejó entrar a privados que pongan el capital que el Estado no tiene.
Adivina quién estaba en la puerta con la chequera.
Así se fue armando el rompecabezas, compra por compra:
Talos (2023): participación en una petrolera con campos en el Golfo de México.
PBF (2024): participación en una refinería en Estados Unidos. Con estas dos ya se había vuelto el mayor socio privado de Pemex.
Ixachi (2025): contrato de 2,000 millones de dólares con Pemex para perforar más de 30 pozos. Slim promete duplicar la producción de ese campo petrolero a 200,000 barriles diarios en tres años.
Fieldwood (enero de 2026): le compró a la rusa Lukoil su parte y se quedó con el control total de dos campos clave del Golfo.
La compra de esta semana: le tomó a Total su parte de un campo del Golfo llamado Bloque 30. Es el 30% del bloque.
Ojo: en Ixachi le trabaja a Pemex: ese crudo es del Estado.
En los demás campos (Talos, Fieldwood, el de Total) el petróleo es privado, no de Pemex.
¿Por qué te importa?
Si andas en bolsa: Carso deja de ser solo "la constructora y las tiendas" de Slim. Ahora es también una petrolera, y su valor se moverá con el precio del crudo.
Para el país: Slim apuesta a que México puede llegar a 2.5 millones de barriles diarios de petróleo y gas con dinero privado. Si acierta, quien mande en el petróleo ya no será solo el Estado.
A los 86 años, mientras muchos piensan en el retiro, Slim piensa en yacimientos.


