Porque no solo fueron Nu y Mercado Libre.
El índice principal de Brasil subió casi 8%.
Y eso no se veía desde la volatilidad de la pandemia.
El real, por su parte, tuvo su mejor día frente al dólar en ocho años.
¿Por qué el mercado está tan entusiasmado? Por las cuentas. Mira:
Primero: Brasil trae un déficit de casi 10% del PIB y una deuda de más de 80%. Traducido: el gobierno gasta mucho más de lo que recauda.
Segundo: Lula es de la escuela de gastar para crecer. Tiene con qué presumir porque el desempleo está cerca de mínimos históricos.
Tercero y último: Flávio Bolsonaro promete un gran recorte al gasto, aunque no ha dado muchos detalles.
El mercado le apuesta al que promete cuadrar las cuentas.
Pero aguas, nada está decidido. Recuerda que la segunda vuelta es el 25 de octubre.
¿Y por qué esto tiene que ver con el peso?
Fácil: cuando un inversionista con dinero en Brasil quiere protegerse por si el real se cae, muchas veces lo hace con pesos, que son más fáciles de comprar y vender que los reales. Eso amarra a las dos monedas: si el real sube, jala al peso.
¿Y cómo andamos nosotros con Brasil?
Somos las dos economías más grandes de América Latina y nos compramos poquito. Como esos vecinos que se saludan diario y casi nunca se invitan a comer.
Datos clave:
En lo que va de 2026, Brasil se ha llevado menos de 1 de cada 100 dólares que exportamos. Y le compramos más del doble de lo que le vendemos.
Pero la relación podría ser más cercana. Brasil nos volteó a ver en 2025, cuando Trump le puso aranceles de hasta 50% y desde entonces se negocia ampliar nuestros acuerdos comerciales.
¿Qué significa?
Para Trump: Flávio promete acercarse a Washington. Si gana, Trump sumaría a la economía más grande de América Latina, luego de lo que ya se hizo con Colombia, Chile y Perú.
Si tienes acciones de Mercado Libre o de Nu: apunta el 25 de octubre como si fuera su reporte trimestral.
Si le vendes a Brasil: mientras el real siga fuerte, tu producto le sale más barato al comprador de allá.
Como en la liguilla: el partido de ida emociona, pero la copa se levanta en el de vuelta.


