La guerra en Irán disparó el precio de la turbosina un bestial 50%.

Cualquier otra industria estaría pidiendo oxígeno. Las aerolíneas estadounidenses, en cambio, están contando billetes.

Checa la radiografía:

  • El galón de combustible saltó de 2.50 a 3.78 dólares en un par de semanas.

  • Gigantes como Delta, American y United se tragaron una pérdida de 400 millones de dólares cada una por ese concepto.

¿El truco?

Descubrieron que el consumidor actual es adicto a volar. Las ventas no solo no cayeron, sino que siguen rompiendo récords diarios.

Los boletos internacionales de último minuto saltaron de 830 a casi 1,900 dólares en promedio.

Y la gente los sigue comprando sin parpadear.

Aquí viene lo interesante:

  • Las aerolíneas no suben las tarifas parejo. Le están aplicando el torniquete al viajero de negocios y al asiento premium.

  • Saben que el corporativo va a pagar el doble sin chistar, mientras reducen silenciosamente la oferta de los asientos más baratos.

¿Por qué importa?

Para tu estrategia: Esto demuestra el poder táctico de tener un cliente con demanda inelástica. Si tu servicio es esencial para un nicho con alto poder adquisitivo, la factura geopolítica la paga el usuario, no tu margen de ganancia.

Pero aguas: Este juego de póker es exclusivo para los pesos pesados. Las aerolíneas de bajo costo no pueden exprimir a su cliente; si le suben 50 dólares al boleto, se quedan con los aviones vacíos.

Las pruebas están en casa:

A diferencia de Estados Unidos, los inversionistas saben que en México el cliente no aguanta esos sobreprecios.

Ese pánico ya hizo que Aeroméxico cayera 30% en bolsa en un mes; Volaris ha caído otro 27%.

Hay conflictos internacionales que paralizan la economía mundial, y luego están los que milagrosamente le salvan el reporte trimestral a las aerolíneas.

Reply

Avatar

or to participate

Puede que también te gusten estos…