90 minutos.
Eso faltaba para que se cumpliera el ultimátum de Trump para llegar a un cese al fuego.
Y claro, se acordó un cese al fuego. Lo interesante es lo que pasó después de eso.
Porque, en mercados, pasó todo.
El S&P 500 subió 2.5%.
El Nikkei japonés voló 5.4%.
Corea del Sur, casi 7%.
El oro subió 2% y la plata 6%.
Obvio, el petróleo se desplomó: el WTI cayó 16.4%. Su mayor caída diaria desde 2020. La razón es simple: si se abre el Estrecho de Ormuz, empieza a sanarse el problema de la falta de suministro.
Solo hay un problema. El acuerdo del cese al fuego comenzó a romperse antes de llegar a las 12 horas.
Israel lanzó su bombardeo más intenso contra Líbano desde que comenzó la guerra e Irán dijo que eso violaba la tregua. Trump dijo que Líbano no estaba ni incluido en el acuerdo.
Acto seguido: por la tarde del 8 de abril, Irán de nuevo comenzó a frenar el paso de petroleros por Ormuz.
Nadie pudo haber previsto eso.
¿Por qué importa?
El panorama cambia cada día. Un día no hay acuerdo, luego sí, luego no.
Y mientras, mañana México debe decidir si le pone o no subsidio al diésel, el combustible que dicta a corto plazo si se dispara la inflación en el país.
Recuerda: el diésel se usa en camiones que mueven de todo. Incluyendo alimentos.
Y el subsidio al IEPS pasó de 0% a 81% en un mes. Hacienda está absorbiendo el golpe.
Dato para saber: en la Guerra de los Tanqueros de 1987-88 entre Irán e Irak, el tráfico comercial por Ormuz bajó 25% pero nunca se detuvo por completo. Esta vez el bloqueo ha sido grave durante las últimas dos semanas, algo sin precedente histórico.
Lo que sigue: equipos de Irán y de Estados Unidos se reunirán en Pakistán el sábado.
Quería cerrar este texto con una broma. No se me ocurrió ninguna.


