El plan México 2.0 ya llegó.
Haz de cuenta que es la apuesta de gobierno para acelerar la inversión privada en un país.
Y vaya que se necesita. Especialmente ahora que sabemos que el PIB se contrajo en primer trimestre del año, si comparas con el anterior.
Lo que firmó Sheinbaum:
Antes, cualquier proyecto grande podía tardar meses o años en juntar permisos federales.
Ahora se aprueban en 30 días si entran en sectores estratégicos (electrónico, automotriz, farmacéutico, aeroespacial, energía, tecnológico), superan los 2,000 millones de pesos, o se ubican en un polo de bienestar (zonas con beneficios fiscales en regiones rezagadas, para atraer fábricas).
Para todos los demás, 90 días. Y si la autoridad no contesta en ese plazo, el permiso se da por concedido. Ya no hay excusa de que se atoró el trámite. En teoría.
También entra una ventanilla única de comercio exterior. Es una sola plataforma digital, conectada al SAT y a Aduanas, que reemplaza 132 trámites que antes hacías en oficinas distintas.
Ojo: en energía, la meta es elevar las renovables del 24 al 38% del total que se genera en el país. Y los permisos de generación, que antes tardaban hasta dos años y medio, ahora prometen resolverse en semanas.
Para llevar:
Si tienes proyecto en sectores estratégicos: aprovecha.
La ventanilla de 30 días es real, y el plazo de 90 con permiso automático te da con qué presionar.
Si vendes servicios legales o fiscales: hay que aprender esto rápido porque empresas estarán buscando cómo sacarle provecho.
Lo que queda por ver: que los 30 días no sean 30 días entre comillas.
Vaya, que no termine siendo como el clásico “ahorita”. Siempre abierto a interpretación.


