Llevábamos 11 años de ganancias de remesas.

Eso se acabó.

El golpe: México recibió 61,791 millones de dólares el año pasado.

La realidad: es una caída del 4.6%. Es el primer retroceso tras una década de fiesta y el más doloroso desde la crisis financiera global.

¿Qué pasó? No fue mala suerte, fue una tormenta perfecta en el norte:

  • Chamba escasa: La creación de empleos en EE. UU. se desplomó un 71%. Si los gringos no contratan, nuestros paisanos no cobran.

  • Frontera sellada: La persecución migratoria y el muro administrativo frenaron el flujo de brazos y billetes.

  • Los más tristes: Jalisco (-6.5%), Michoacán (-4.4%) y Guanajuato (-2.3%) fueron los estados que más sintieron el tijerazo en sus bolsillos. Esas tres entidades concentran 25% de todos los dólares que entran al país.

¿Por qué importa?

Con familias teniendo menos para gastar, esto puede pegarle directito al consumo interno.

La buena: diciembre dio un respiro con un ligero repunte.

La mala: la realidad es que el superpeso le pasó la factura a las familias: al convertir esos dólares, el poder de compra real cayó porque nuestra moneda estuvo 12% más fuerte que a finales de 2024.

Al paso que vamos, en la próxima videollamada el primo de Chicago nos va a pedir que le mandemos una transferencia para completar la renta.

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