Bloquearon Paseo de la Reforma. Y más allá de la indignación, lo interesante es lo que sigue.
Marcharon directo a las oficinas de Uber en la Juárez y a la zona corporativa de Polanco. La policía los encapsuló antes.
Espera. ¿Qué no ya había una ley para reconocerles como trabajadores y que tuvieran beneficios?
Esa es parte de la bronca:
En diciembre de 2024, México reformó la Ley Federal del Trabajo para reconocer a los conductores de apps como trabajadores.
En julio de 2025 arrancó la prueba piloto del IMSS para darles seguridad social.
9 meses después, conductores dicen que plataformas les retienen más del 25% de cada viaje. Ahora hacen aportaciones patronales y eso les reduce ingreso neto.
Y a eso súmale la batalla por entrar al aeropuerto en tiempos de Mundial. Conductores andan molestos de no poder hacerlo libremente aunque Uber tenga el famosísimo amparo para que Guardia Nacional no los detenga.
¿Por qué importa?
Estábamos acostumbrados a movilizaciones de taxistas. Y hace algunos años vimos las de conductores y motociclistas pidiendo prestaciones.
Esto es algo distinto. Es principio de un debate sobre el modelo de negocios.
Lo que sigue es un fuerte escrutinio a tarifas tanto de Uber como del resto de plataformas de gig economy.
Y ojo: si el escrutinio escala, esto podría evolucionar a cómo lo hizo en Nueva York o Seattle, donde se implementaron leyes de pago mínimo por hora para repartidores y conductores. Si eso pasa… ¿sobreviviría el negocio de movilidad como lo conocemos de aplicarse eso en México?
Y, mientras tanto, habrá más manifestaciones. Conductores amenazaron con nueva marcha el martes y, por si fuera poco, el 6 de abril transportistas y campesinos convocaron un paro nacional.
Si vives en CDMX, serán días complicados. Si trabajas en gig economy, se vienen tiempos movidos.
México legisló para que el conductor tuviera IMSS, pero olvidó preguntar quién iba a pagar la cuenta en un mercado que sobrevive a base de tarifas dinámicas.


