Después de cinco años de fiesta, llegó el adulto a la sala.
La capital va a obligar a emplacar y sacar licencia para todo scooter o bici eléctrica que pase de 25 km/h. Y eso cambia el negocio para todos los que viven de venderlos.
El tamaño del mercado:
Las tiendas que venden estos vehículos crecieron 2,000% entre 2020 y 2024.
Hay alrededor de 200,000 unidades rodando en CDMX. Nadie sabe el número exacto porque no existe padrón.
Para escala: las motos registradas en la capital son 800,000.
Lo que entra en vigor el 1 de julio:
Placa: 709 pesos por unidad.
Licencia para conducirlos: 572 pesos, la más sencilla.
Multas por andar sin papeles: de 1,175 a 2,350 pesos.
Plazo para regularizar lo que ya rueda: hasta el 20 de noviembre.
Aquí está el punto de quiebre del negocio. La regulación parte el catálogo en dos. Todo lo que pasa de 25 km/h (los Segway de tope de gama, los Yadea premium, los Velocifero, casi todo el segmento "scooter de adulto") se vuelve trámite en el punto de venta.
Todo lo que se queda debajo (las bicis de pedaleo asistido, los scooters chicos) sigue vendiéndose libre, solo con un distintivo.
¿Por qué importa?
Si distribuyes scooters: tu modelo más vendido suele ser el de 25 a 45 km/h. Ahora tienes que entregar con placa desde la tienda. Eso mete fricción y sube el precio efectivo del producto.
Si vendes seguros: acabas de heredar 200,000 clientes potenciales que ayer ni siquiera existían en tu radar.
El ganador silencioso: la Tesorería capitalina, que descubrió un padrón de casi 142 millones de pesos solo en placas.


