México tiene un problema que ningún operativo va a resolver.
A pesar de los decomisos, las playeras apócrifas del Mundial 2026 siguen colgadas en cada tianguis, cada puesto afuera del Metro, cada tienda en línea.
El IMPI tiró 25 toneladas en un solo operativo en Tepito a principios de abril: 80,973 piezas con logos de FIFA, Adidas, Nike, Puma y Reebok.
Los puestos siguieron vendiendo al día siguiente.
No es un problema de vigilancia. Es uno estructural: en México, la informalidad es más barata que la legalidad.
Mira lo que reunió Expansión.
Según Concanaco Servytur, Cidac y AmCham, la piratería le cuesta al país 63,262 millones de pesos cada año. Más de lo que dejará la derrama completa del Mundial 2026, algo así como 54,000 millones de pesos.
¿Por qué el pirata le gana al formal?
Abrir un negocio formal en México implica ocho trámites y cerca de 28,000 pesos de entrada, uno de los costos más altos de América Latina. Después vienen el ISR (25% a 30% de los ingresos) y la seguridad social (20% de la nómina).
El que maquila jerseys en una bodega de Tepito no paga nada de eso y vende 50% a 70% más barato.
La FIFA ya movió ficha: registró 344 marcas ante el IMPI, desde "Copa Mundial 2026" hasta las mascotas. La ley permite multas de hasta 29 millones de pesos y penas de 3 a 10 años de cárcel.
¿Por qué importa?
Para negocios textiles y deportivos formales: el competidor son talleres sin factura ni nómina, con 50% más margen por pieza.
Si eres marca registrada: cada jersey pirata es ingreso perdido y dilución de tu activo más caro.
Para la economía: esos 63,262 millones no pasan por el SAT, no generan IMSS, no entran a la cadena formal… aunque a la par son ingresos para muchos.
Cinco millones de visitantes llegarán al Mundial. La pregunta es a qué puesto van a ir.


