Un mensaje desde Washington bastó para hundir el crudo europeo 14%. En minutos.
Lo que dijo Trump: los ataques a la infraestructura energética de Irán quedan pausados por cinco días.
¿El motivo oficial? Dejar fluir conversaciones prometedoras de paz.
Los mercados, sedientos de certidumbre en el Estrecho de Ormuz, se volvieron locos y el barril cayó de golpe a los 96 dólares.
Hasta que Irán habló.
Teherán desmintió ayer a mediodía cualquier mesa de diálogo. Peor todavía, la acusación fue directa: afirmaron que la Casa Blanca inyectó información falsa al mercado con tal de manipular los futuros financieros y bajar el precio del petróleo a como diera lugar.
Y pues, al menos ayer, funcionó.
¿Y México?
Como el petróleo sigue carísimo por esta tensión, la Secretaría de Hacienda confirmó que seguirá la contención del IEPS hasta, al menos, el 27 de marzo. El subsidio absorbe el 61.8% del impuesto al diésel, 24.08% a la Magna y 7.47% a la Premium.
¿Por qué importa?
México sigue jugando a la defensiva como importador neto de gasolinas (cerca del 50% del consumo nacional).
Cualquier fluctuación artificial en el WTI o el Brent impacta directamente en el espacio fiscal de la Secretaría de Hacienda, que prefiere quemar recaudación de IEPS antes que incendiar los precios en la bomba.
En el fondo, si es verdad que Trump e Irán no están negociando nada, querría decir que el presidente de Estados Unidos sí habría querido bajar el precio del petróleo a tuitazos.
¿Lo viste? A ver si para la próxima semana a Hacienda le sale más barato ahorrarse el subsidio y pedirle a Trump que mande otro tuit.


