Jefes juran que la Inteligencia Artificial es el futuro.

Empleados juran que es más trabajo por el mismo sueldo.

¿Te suena?

Spoiler: no es paranoia, es lección de economía y se basa en "La Pausa de Engels".

El déjà vú histórico: Fortune retoma que durante la Revolución Industrial, la productividad explotó, pero los salarios se quedaron congelados por 50 años.

A esos años se les llamó “la pausa de Engels” y fue una especie de desilusión sobre lo que se supone que el capitalismo haría. Estamos viviendo el remake con esteroides digitales.

Los datos fríos: Bank of America ya dio el grito. Las ganancias por productividad se están quedando en las utilidades corporativas, mientras que los salarios se achican como porcentaje del PIB.

Mira los datos de Bank of America en gráfica:

Con razón hay un divorcio total en la oficina sobre cómo vemos la tecnología:

  • Los jefes: el 76% cree que sus empleados están emocionados por usar IA.

  • Los empleados: solo el 31% comparte ese entusiasmo. El resto tiene miedo de que la herramienta que hoy entrena sea la que mañana lo reemplace.

¿Y ahora?

No hay fórmula mágica para frenar el algoritmo, pero sí para jugar tus cartas.

Como empleado: Si la IA te ahorra el 40% de tu tiempo, ese tiempo es tu nuevo capital. La clave no es trabajar más, sino usar esa eficiencia como palanca para moverte a roles de estrategia donde el algoritmo no llega.

El valor ya no está en picar piedra sino en saber qué construir.

Como empresas: las que estiren más la pausa de Engels y no compartan los beneficios de productividad, sufrirán fugas de cerebros masivas.

La oportunidad: lo decía el año pasado el Foro Económico Mundial; estamos en un momento de reajuste. Es la ventana perfecta para especializarte en lo que la IA no puede copiar: el juicio crítico, la ética y la gestión de relaciones complejas.

Comper, voy a buscar talento que sí importa: alguien que construya una IA que vaya al gimnasio por mí.

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