En el mundo entero, el tema es uno: Irán.
Y mientras los mercados globales entran en pánico, en las oficinas de Pemex acaban de abrir la champaña (por ahora).
Checa:
El susto global: el crudo WTI y Brent brincaron a 75.9 y 82.81 dólares. El gas natural subió 10.7%.
Traductor: el Brent (referencia en Europa) andaba en 60 dólares a inicios de enero; ha subido un 30% en tiempo récord. El WTI es el que dicta el ritmo en EE.UU. y, por rebote, en tu gasolinera local.
Y ojo que nuestro crudo rebotó a 66.63 dólares, su punto más alto desde julio pasado. Tras meses deprimido, este susto bélico es oxígeno puro para los ingresos del país. Acá puedes ver precio de la Mezcla Mexicana.
Espera: ¿por qué no nos pega el gas carísimo de Asia?
Ahí te va: porque lo importamos por ducto directo desde Estados Unidos. Es una especie de paraguas de lo que pasa en Medio Oriente.
¿Y luego?
Aquí se pone interesante.
Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, le dijo a Expansión que el verdadero peligro para México empieza si el petróleo rompe el techo de los 110 dólares.
Si eso pasa, el Gobierno tendría que subsidiar el 100% del IEPS e IVA.
Hablamos de 10 pesos por litro que Hacienda tendría que pagar de su bolsa para que tu Magna no pase del tope de los 24 pesos.
En simple: no estamos salvados. Estamos en la sala de espera.
Si el petróleo sigue subiendo, lo que Pemex gana exportando, Hacienda lo pierde subsidiando tu Magna para que no pase de los 24 pesos.
Si el crudo sigue subiendo, lo que Pemex gana exportando, Hacienda lo pierde subsidiando tu viaje al súper para evitar un gasolinazo.
Seguro ya entendiste el dilema: rezamos para que el crudo suba y reviva a Pemex, pero prendemos veladoras para que no suba tanto y termine quebrando a Hacienda.
En México somos malabaristas profesionales.


