Si sentiste que el 2025 estuvo pesado para tu cartera, felicidades: no eres un banco.
El dato: los bancos en México ganaron 304,400 millones de pesos el año pasado. Es un nuevo máximo histórico con desglose hecho por El Economista.
¿El crecimiento? 1.1%. Te suena a poco, pero es un récord absoluto sobre una base que ya era mega alta. Básicamente, están operando en la cima de la montaña.
El podio de los ganadores:
BBVA México: 98,946 millones de pesos (+2.44%). Se llevan casi un tercio de todo el dinero del sistema. Juegan en su propia liga y muy lejos del segundo lugar.
Banorte: 47,380 millones de pesos (+0.87%). El banco fuerte de México sigue firme, pero en la cima no hay mucho espacio para seguir creciendo a doble dígito.
Santander: 32,329 millones de pesos (+9.08%). Es el gran ganador de eficiencia y crecimiento el año pasado.
Espérate. ¿Y Banamex?
Sus utilidades cayeron 31.2%. Pero no entres en pánico: están en pleno proceso de separación de Citi. Es como un divorcio millonario: las cuentas se mueven y los abogados salen caros.
La magia de las comisiones: si sentiste que tu app te cobró hasta por parpadear, no es tu imaginación. Los ingresos por comisiones y tarifas crecieron un 8.28%. Ahí es donde compensaron que Banxico bajara la tasa al 7% con sus tantos recortes.
¿Qué sigue?
Los neobancos como Openbank y Ualá están perdiendo dinero a manos llenas. Cada uno ha perdido más de 1,200 millones de pesos en el año.
No te asustes, es normal.
Están quemando efectivo para intentar robarle clientes a los de la banca tradicional. En un año veremos si les resultó.
El factor riesgo: con la economía fría, el reto será que la gente no deje de pagar. Por ahora, la morosidad sigue baja (2.17%), pero si el desempleo sube, esa será la primera ficha de dominó en caer.
La llegada de Revolut y otros jugadores digitales debería obligar a los grandes a mejorar sus apps o bajar sus cobros. Al menos eso dice la teoría, pero los bancos son buenazos en adaptarse.
Un sistema con utilidades récord es un sistema sólido para el ahorro. El reto de 2026 será ver si esa solidez se traduce en créditos más accesibles para reactivar el consumo.


