Se la cantaron derecho a Trump. Y se está volviendo un escándalo.
Resulta que sólo el 7% de los autos nuevos en Estados Unidos cuestan menos de 30,000 dólares. Ocho de los diez más baratos los hacen marcas extranjeras, y todos dependen de cadenas que cruzan la frontera con México.
Y entonces estalló.
El Journal reportó que Toyota, Honda, Nissan y Hyundai ya le avisaron al equipo económico de Trump: sin T-MEC, o con un T-MEC diluido en aranceles, retiran sus modelos más baratos del mercado estadounidense. La conversación ya está en marcha.
Es un reporte exclusivo. Reuters trató de confirmar con sus fuentes y todavía no lo ha conseguido.
Sobre los modelos, ahí van las pruebas:
Los que están en la línea de fuego son el Toyota Corolla, el Honda Civic y el Nissan Sentra, todos apoyados en cadenas de suministro integradas con México y Canadá.
México exportó 3.4 millones de vehículos en 2025. Casi 80% se fueron a Estados Unidos.
Trump impuso un arancel del 25% a los autos hechos en México y Canadá hace un año, contra el 0% que marca el T-MEC vigente.
Fecha límite para cerrar la renegociación: 1 de julio. Las tensiones entre Washington y Ottawa ya retrasaron el calendario.
¿Por qué importa?
Para la industria mexicana, esto es la versión nuclear de la amenaza T-MEC.
No es lobby retórico: el Corolla, el Civic y el Sentra dependen de cadenas que cruzan la frontera varias veces. Si esos modelos salen del catálogo de Estados Unidos, plantas y proveedores mexicanos pierden a su cliente más grande.
Para tu cartera, las armadoras con plantas en México (Nissan, Honda, Toyota, Volkswagen, GM, Ford) y sus proveedores más exclusivos ya cargan con el arancel del 25%.
Un T-MEC diluido lo dejaría permanente y los precios objetivo de los analistas tendrían que recortarse.
Para Sheinbaum y Ebrard, el reporte del Journal es el primer aliado dentro del propio mercado de Trump. Y eso es muy curioso.


