Nissan estaba en crisis. El año pasado perdió 3,500 millones de dólares y decidió cerrar 7 de sus 17 plantas en el mundo.

Y, mira, en realidad sigue en crisis, pero al menos ahora le dio la vuelta y está comenzando a ganar dinero.

De abril a junio ganó 24 millones. Ya bajo la batuta de su primer CEO mexicano, Iván Espinosa.

Y no es un trimestre bueno suelto: ya van cuatro seguidos con utilidad operativa positiva.

¿Cómo le hizo?

Dejó de perseguir volumen. Nissan vende menos unidades que antes, pero Espinosa se concentró en los autos que dejan más: los que se hacen en Norteamérica y entran a Estados Unidos sin arancel.

Allá las ventas subieron 10%. Ya acumula 2,000 millones de dólares en recortes de costos y además le ayudó que el yen se abaratara.

¿Y cómo nos pega? De varios lados.

El primero: una de esas siete plantas eliminadas fue CIVAC, en Morelos. La primera que Nissan construyó fuera de Japón, apagada en marzo tras 60 años.

El segundo: Aguascalientes se quedó con el negocio. Metió ahí 96 millones de dólares, levantó 120,000 metros cuadrados en seis meses y ahora arma la NP300 de toda América Latina.

¿Qué significa?

Para Aguascalientes: ya concentra una capacidad de más de medio millón de unidades al año y sumó 2,000 empleos nuevos.

¿Te acuerdas? Aguascalientes es la ciudad más feliz de México. Lo platicamos recién.

Si vendes autopartes: tu cliente sigue en México, nomás cambió de estado.

El pendiente es China: la demanda se cayó tanto que Nissan recortó 18% su meta de ventas allá. BYD y Geely le llevan años de ventaja en eléctricos.

Para Espinosa: en junio sus accionistas le pedían la renuncia. Ya no más.

Y sí: Espinosa lleva 16 meses en el puesto. Ya sobrevivió a un intento de despido, a una guerra y al precio del cobre.

Reply

Avatar

or to participate

Puede que también te gusten estos…