Nadie lo anunció y no hubo despidos de por medio. Las empresas mexicanas simplemente están abriendo cada vez menos puestos para gente sin experiencia.
Lo mismo que en Estados Unidos ya se venía midiendo desde hace meses. Ahora aquí.
Los puestos de entrada crecían cerca de 9% al año en 2021, y entre 2023 y 2025 ese crecimiento se quedó abajo de 3%, según el IMCO.
¿Qué tan grande es el hueco?
En México hay 14.9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años fuera de la escuela y sin trabajo, según la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
La misma organización calcula que alcanzan para llenar el Estadio Banorte cada semana durante más de tres años.
¿Y por qué se está cerrando esa puerta? El IMCO enumera las sospechas de siempre: la economía, los cambios de sector y los ajustes en la demanda de trabajo.
Y sí, también la IA, que se come justo las tareas repetitivas que hacía el que iba llegando.
Aunque el propio instituto aclara que sus datos todavía no muestran una sustitución generalizada aquí.
Ahí es donde deja de ser un tema de jóvenes y se vuelve un tema de nómina.
Los puestos de entrada son donde alguien aprende a tratar clientes y a leer una empresa por dentro. Recortarlos deja eficiencia de corto plazo, advierte el IMCO, pero inhibe la formación de los que iban a mandar.
¿Qué significa?
Para quien contrata, cada puesto junior que no abre es un gerente que no tendrá en cinco años.
Si estás reclutando, uno de cada cinco empleadores en México ya dice que va a priorizar las habilidades por encima del título.
Para tu plantilla, el Foro Económico Mundial calcula que 54 de cada 100 trabajadores en México necesitarán capacitarse o cambiar de función hacia 2030.
Si le vendes al consumidor joven, de los 15.4 millones que sí trabajan, 60% lo hace sin prestaciones ni seguridad social. Es un cliente sin mucho colchón.
A mí me tocó transcribir entrevistas, checar archivos y pelearme con una copiadora. Lecciones más valiosas de lo que pensé. Eso sí: de las tres, la copiadora fue la que más me enseñó.


