Andamos de récords esta semana.
El PIB creció 1.5% entre abril y junio, comparado con el trimestre anterior. Contra el mismo periodo del año pasado, 2.1%.
¿Qué es eso? Mucho. Es el mejor trimestre en cinco años y medio. Sin el rebote de la pandemia, el mejor desde 2011.
El matiz, para leer bien el dato: ese trimestre anterior estuvo feo, la economía se había contraído 0.6%. Buena parte de esto es salir del hoyo.
Y en una coincidencia del destino, Estados Unidos reportó el mismo día: su PIB creció 0.4% en el trimestre, más bajo de lo que esperaban allá.
Sí, sí… ¿pero qué es el PIB?
Básicamente es el valor de todo lo que produce México. Cada camión cargado, cada consulta, cada cliente atendido. Nadie lo decreta: se levanta trabajando.
Con tu trabajo y con el mío.
Ahora, ¿cómo le hicimos?
Los tres motores jalaron al mismo tiempo:
Campo: +3.3%
Industria: +1.6%
Servicios: +1.5%

Los servicios son el dato gordo: de cada tres pesos que produce el país, dos salen de ahí. Comercio, turismo, transporte y construcción se prendieron con el Mundial.
A eso súmale que la industria vendió como nunca: 72,551 millones de dólares exportados en junio, récord absoluto. Ya te lo platicamos esta semana.
Ahora… ¿esto va a durar?
Ahí está la cosa. El que empujó fue el consumo, pero la inversión sigue sin aparecer. Estamos gastando, pero no construyendo. Los bancos mantienen su pronóstico de 2026 en cerca de 1%.
¿Qué significa para ti?
Si le vendes al consumidor: el gasto de los hogares fue el motor, aunque ya viene moderándose.
Si estás en la industria: creciste 1.6% contra el trimestre pasado, pero solo 0.8% contra el año pasado. El motor prendió, todavía no acelera.
Si estás en turismo, comercio o transporte: chance ya viviste tu mejor trimestre desde la pandemia. El Mundial se juega una vez.
Si ya querías festejar: guarda el tequila. El número es preliminar y el definitivo lo da el INEGI el 24 de agosto.
Ojo: ese número no salió de una oficina de gobierno. Salió de gente que fue a trabajar. Lo publica el INEGI, lo trabajamos nosotros.
Y si nadie sale a decírtelo, ahí te va: felicidades.


